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Reflexiones Para Cuba Sobre Tunez Y Egipto
Topic Started: Feb 14 2011, 06:02 AM (217 Views)
Luisabel
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REFLEXIONES PARA CUBA SOBRE TUNEZ Y EGIPTO
Por: Lcdo. Sergio Ramos

La historia se vuelve a repetir. Cuando los pueblos se lanzan masivamente a las calles no hay dictadura que los detenga. Acabamos de ver cómo los pueblos de Túnez y de Egipto se han lanzado en masa a las calles, manteniendo una persistente protesta multitudinaria que debilitó y derrotó a los dictadores.

En 1989, los pueblos de Checoeslovaquia, Polonia y Alemania Oriental se lanzaron a las calles de sus respectivos países. El resultado fue la caída de las dictaduras totalitarias y del infame Muro de Berlín.

Adentrándonos todavía más en la historia, en 1789 el pueblo francés se lanzó a las calles. El resultado fue la Revolución Francesa que tuvo como consecuencia el derrocamiento de los reyes absolutistas y el nacimiento del estado democrático, iniciándose una nueva era de libertades para la humanidad.

Podemos ir mucho más atrás en la historia. En el año 509 A.C., una sublevación general derribó a los reyes etrusco-romanos, instaurándose la República en Roma. Si bien no fue un estado de libertades como hoy día conocemos, fue un hecho que, para aquellos tiempos, transformó el panorama político y social de la Antigua Roma.

Son muchos los ejemplos que podemos encontrar a los largo y ancho de la historia de la humanidad, pero bástenos con los aquí mencionados.

La enseñaza que nos atañe es que, desde tan remoto como los tiempos de la antigüedad hasta el presente, un pueblo lanzado masivamente a las calles es capaz de derrocar un régimen opresivo.

Los hechos de Túnez y El Cairo, las experiencias de Praga, Varsovia y Berlín, la memorable toma de la Bastilla en París, deben motivarnos a reflexionar sobre los mejores métodos de lucha que pueden devolverle al pueblo cubano su libertad. Esta puede ser una alternativa.

Es cierto que en Túnez y Egipto el pueblo contó con un mecanismo de comunicación que al presente está muy limitado en el escenario cubano. La proliferación del internet y de los celulares entre la población, permitieron difundir masivamente la convocatoria a las protestas. Pero también pueden existir otras formas de transmisión de los mensajes, quizás más rústicos, pero existentes mucho antes de la revolución de las comunicaciones, que, de modo organizado, deben y pueden fomentarse en Cuba para el desarrollo de un mecanismo de comunicación para la convocatoria y concientización de las masas.

Ya en Cuba hubo un hecho, aparentemente espontáneo, que fue el Maleconazo en 1994. La pérdida de la oportunidad durante aquel evento se debió a que en las mentes de los protestantes, a diferencia de Túnez y Egipto, no estaba la de permanecer en suelo patrio para y hasta derrocar al tirano sino que imperó la idea de salir del país. Los checos , los polacos y los alemanes quisieron permanecer, no irse del país. Quisieron cambiar el sistema y los gobernantes, no limitarse a meras reformas cosméticas con los mismos regentes.

También adoleció de respuestas similares en otras ciudadades importantes del país, a diferencia del caso Egipto que se vieron iguales manifestaciones en El Cairo y en Alejandría y del caso polaco donde además de Varsovia, hubo protestas en Gandz. Todas cuidades de vital importancia para los respectivos países

En los casos de Egipto y antes en Praga, el pueblo se concentró en lugares emblemáticos para el país: la Plaza de Tahir y la Plaza Wenceslao, respectivamente.

Otro elemento importante fue que las fuerzas armadas del país, o parte importante de ellas, no actuaron contra el pueblo sino que más bien adoptaron una postura tibia, casi cómplices con los manifestantes, porque los soldados y oficiales medios eran parte del pueblo y sufrían los mismos males que achacaban a la población. También la masividad de los manifestantes es un factor que abruma y paraliza a los soldados que ven entre los que protestan a sus familias y por el impacto sicológico que les causa.

En Egipto y en París se asaltaron lugares importantes del poder. Una vez consolidado, el estado generalizado de protesta masiva tiene el efecto de paralizar la capacidad de organización y transmisión de las órdenes a las fuerzas represivas, provocado principalmente por la desmoralización que causa en los soldados y policías una multitud de millones de seres humanos protestando simultaneamente y de forma decidida.

El pueblo tomó lugares importantes en Berlín y derrumbaron el oprobioso Muro. En Egipto tomaron varios ministerios. En París tomaron La Bastilla. En todos estos casos los manifestantes, una vez consolidada las protestas masivas permanentes, tomaron centros de poder del régimen, algunos reales, otros simbólicos, pero todos impactantes.

En todos los casos, la voluntad popular superó el sectarismo. Las organizaciones opositoras a la dictadura quedaron neutralizadas por la magnitud de la masa popular, eliminando el efecto nocivo del fraccionamiento en los momentos más críticos. Todas las facciones tuvieron que sumarse a la corriente imparable del pueblo enardecido.

La chispa que provocaron la posibilidad de los mencionados hechos a lo largo de la historia tienen en común que el régimen imperante estaba desgastado por el largo tiempo en el poder, mientras que el pueblo estaba decepcionado con sus gobernantes, y el malestar popular era insoportable para la población, habiéndose creado una conciencia o subconciencia en el pueblo de que había que cambiar al régimen y sus gobernantes como única opción para tener un mejor futuro.

En Cuba es posible un levantamiento de esta naturaleza, ya que cuenta con varios factores preexplosivos: El desencanto profundo y generalizado que genera un régimen de más de cinco décadas, que en su inicio lo inyectó de promesas e ilusiones y al cabo de largo tiempo solo lo cargó de penurias y desesperanzas. El descontento es la mecha que espera que alguien la prenda, la pólvora es la ira del pueblo.

De las experiencias históricas anteriores se deducen los elementos que deben lograrse para alcanzar un levantamiento exitoso en las calles de Cuba. Quizás en síntesis podemos dar algunos, a modo de sugerencia reflexiva:

Como primer paso se deben crear los mecanismos de comunicación generalizada para la concientización y convocatoria masiva del pueblo.

Es imprescindible concientizar al pueblo de que la solución está dentro, no fuera del país. Si no se resuelve adentro de Cuba, no hay solución al problema nacional; por cuanto es preciso crear la conciencia de permanecer y la voluntad de cambiar totalmente el sistema imperante y a sus gobernantes.

También es importante desarrollar la conciencia en el pueblo del cambio total hacia la democracia y exigir la salida del poder de todos los gobernantes a fin de evitar caer en la trampa de los cambios cosméticos y simulados o de otro tipo que no sean aquellos que ciertamente conduzcan a la libertad plena del pueblo cubano.

Es vital incorporar al proceso desde sus inicios a las ciudades más importantes del país de modo que las protestas masivas permanentes se realicen con simultaniedad a lo largo y ancho del territorio nacional.

Hay que atraer a ese cambio a los miembros de las Fuerzas Armadas, sobretodo de los rangos bajos y medios, creándoles conciencia de que ellos y sus familias son parte del pueblo porque sufren los mismos males causados por la cúpula en el poder.

Antes de convocar se deben definir los lugares emblemáticos y los posibles centros de poder como vía para concentrar masivamente al pueblo y luego de consolidada la protesta general, ocupar los centros de poder simbólicos o reales factibles.

Los grupos y organizaciones dentro y fuera de Cuba, han de hacer un esfuerzo máximo por eliminar los protagonismos, sectarismos y divisionismos, de modo que puedan someterse y sumarse a la corriente protestante popular. La unidad en la acción aumenta las oportunidades de prevalecer frente a la dictadura.

En Berlín, los berlineses del lado democrático se sumaron a los berlineses del lado comunista al momento de tumbar el oprobioso Muro que los dividía. Cuba, teniendo cerca un exilio pujante, ha de contar con el apoyo externo de la diáspora cubana en esos momentos cruciales para la patria. Para eso el exilio debe preparar condiciones para apoyar oportuna y efectivamente cualquier alzamiento popular en la isla.

Para Cuba la libertad es posible, solo está en que actuemos con resolución firme, coordinación eficiente e inteligencia. Ya es hora de que el pueblo cubano eche a andar.
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