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| Entre ella y yo | |
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| Tweet Topic Started: 31 Aug 2009, 10:24 PM (873 Views) | |
| sheng yu | 31 Aug 2009, 10:24 PM Post #1 |
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sheng yu
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La verdad es que jamás imaginé cómo sería mi primera incursión en el sexo. Tenía dieciséis años, las hormonas demasiado sosegadas para mi edad y una depresión de caballo; acababa de enterarme de que mi novio, el supuesto amor de mi vida, pretendía fugarse con una numérica. Mi autoestima y orgullo se estrellaron en alguna parte del Reino y yo carecía de ánimos para salir a buscarlos, así que acabé pasando los días vagando por la Fortaleza como alma en pena, autocompadeciéndome, algo que se me da de lujo. Por otro lado, la relación de Sara y Harvey iba viento en popa, mejor incluso si cabe, y verlos a los dos juntitos en el patio, o por los pasillos hacía que una envidia insana me invadiese por completo. Aquélla fría noche de finales de diciembre estaba especialmente irritada. Topsy tenía una nueva novia, y Sara no hacía más que pavonearse, de modo que, enfurruñada, me arrellané en un sofá junto al fuego y contemplé las llamas doradas, crepitantes, encerradas en la prisión de ladrillo rojo que era la chimenea. Fuera nevaba con furia, como lo había hecho ésa mañana, y toda la tarde también. La nieve se acumulaba en montoncitos irregulares en el alféizar, y vedaba la ventana. Yo lo ignoraba, mi mal humor era muy capaz de ocupar cualquier rincón de mi mente, y de no dejar pasar cualquier pensamiento que no estuviera destinado a avivar el enfado, por eso no me percaté de la tormenta, ni tampoco de que acababa de entrar alguien conocido en escena, sacudiéndose la nieve de la capa. -Ah, hola Alba, ¿has visto cómo nieva? ¡Qué barbaridad! -Me sobresalté ligeramente al oír su voz, pero inmediatamente volví a fruncir el ceño nada más reconocerla. Ni me digné a contestarle -. No he hecho más que cruzar el patio, y en los últimos metros creí que no llegaría viva –bromeó, al tiempo que se deshacía de la capa y dejaba sus guantes empapados en la repisa de la chimenea. Tenía las mejillas y la nariz arreboladas de frío, tiritaba, y parecía que sus intentos de recuperar la movilidad de los dedos sin ayuda del fuego serían poco fructíferos. -No me digas –repliqué con la voz cargada de sarcasmo mal disimulado-, ¿qué haces aquí entonces? Corre con tu querido Harvey, seguro que él te consuela como es debido. Ella enarcó una ceja desde el sillón situado frente al mío. -Veo que no estamos de humor –me espetó. -No, no lo estoy, ¿quieres dejarme en paz? Sara acusó el golpe, aunque no tardó en recuperarse y volver a la carga: -Oye, siento de veras lo de Ray, pero la solución no es amargarse y pasarse la vida odiando a los que son felices –arguyó. Yo me pasé una mano por la cara. Sólo quería que se largase y me dejara tranquila-. Deberías buscarte a otro. -No quiero a otro… -Entonces un entretenimiento, algo que te haga olvidar a ése imbécil aunque sólo sea un rato. Alcé la cabeza, sorprendida. Había algo extraño en su voz, algo sensual y mágico que atrajo poderosamente mi atención. Sara se puso en pie, y pude ver que ya no temblaba, no obstante, seguía teniendo las mejillas ruborizadas. Dudé que fuera por el frío. Más bien lo contrario. -En ésta sala siempre ha hecho fresco, o eso me ha parecido siempre a mí –comentó, distraída-. ¿Tú no lo notas? -Sí… Bueno, no es algo exagerado –con qué ingenuidad respondí, y eso que sabía perfectamente que Sara me estaba tanteando. Ella lanzó una carcajada, una risita histérica y chillona que retumbó por todas partes y me puso los pelos de punta. -¡Genial! –Exclamó, una octava más aguda de lo normal-. Yo estoy helada, así que hagamos una cosa: yo consigo que olvides tus penas y tú me ayudas a entrar en calor. Yo negué violentamente con la cabeza, perpleja a más no poder; quise largarme de allí cuanto antes y dejarla con sus ideas calenturientas, pero Sara se abalanzó sobre mí y me inmovilizó en el sofá. -Venga… -ronroneó-, me he levantado extraña… he estado todo el día a cien… Tú no tienes que hacer casi nada, sólo déjate llevar… Seguro que lo haces bien.. ¡Cómo me estaban poniendo ésas palabras! Yo, que me había masturbado dos veces en mi vida –una de ellas, la primera, por mera casualidad-, y no había logrado ni excitarme como es debido, no digamos terminar; sentía que me ardía la cara y otras partes de mi cuerpo cuya existencia ignoraba por completo. Me aterrorizaba la idea de que de pronto a alguien se le ocurriera aparecer por la puerta y descubrirnos así, Sara sentada a horcajadas en mi regazo y yo aterrada y complacida a la vez; pero tampoco podía preocuparme ya, mi particular amante había conseguido despojarme de la camisa y el sujetador, los cuales sobraban, y me pellizcaba el pezón izquierdo sin contemplaciones. No pude contener un gemido, todavía no sé si de dolor o placer. Hubiera estado en la gloria de no ser por el cosquilleo del bajo vientre, tan agradable en su inicio, molesto y urgente poco después. Me removí inquieta en el asiento, y Sara debió notarlo, pues inmediatamente después escuché el sonido de la cremallera de mis vaqueros al bajarse y sentí el contacto helado de sus dedos en mi entrepierna. Sólo más tarde me daría cuenta de que la sensación de frío se debía al calentón que llevaba encima y no a otra cosa. Al principio no se atrevió a ir más lejos de unas simples caricias, sin dejar de mirarme, creo que por si me sentía mal, pero yo me había abandonado completamente a la libido y gemía entre dientes, la cabeza echada hacia atrás y los ojos fuertemente cerrados. Sara no se hizo de rogar y despacio, muy despacio, fue introduciéndome un dedo en el coño. Pensé que me moría. Cualquier temor, pudor o rechazo había quedado olvidado en un rincón de mi ser, al igual que el enfado, eclipsados por una repentina ola de calor que me hizo estremecer y jadear como un animal. Me retorcí, arañé la tela del sofá, y todo eso únicamente con un dedo dentro, moviéndose en mi interior. Era fabuloso, lástima que me corriera tan pronto. Apenas acababa de colarse en mi vagina otro dedito juguetón cuando un inmenso placer que llego de pronto me hizo envararme en el sitio. Iba a gritar pero Sara me acalló fundiendo sus labios con los míos. Comprendí que si nos oían estábamos perdidas e intenté contenerme. Mi lengua fue la primera en romper las barreras, jugó con la suya mientras se pasaba lentamente aquella sensación tan intensa y nueva para mí. No tardó mucho. Cuando terminó, cuando dejé de sentir la mano de Sara ahí abajo, quedé un tanto perpleja. Hasta el momento me creía heterosexual al cien por cien, y pensaba que una mujer jamás me haría sentir el mismo placer que un hombre. Ahora contemplaba cómo los pilares en los que me basaba se tambaleaban peligrosamente. -¿Te ha gustado? –Susurró Sara. -Yo… -empecé con voz trémula-, no… no sé qué decir… -Pues no digas nada –atajó, poniéndose en pie de un salto-. Ahora te toca a ti. Durante un momento no supe a qué se refería, y tampoco es que lo meditara mucho; estaba tan a gusto arrellanada en mi asiento, vibrando todavía por el efecto del orgasmo que no tenía ninguna gana de pensar. Sin embargo, y para disgusto mío, Sara desalojó el sofá y se colocó ella, dejándome de rodillas en el suelo, aturdida. Se despojó de las bragas, que acabaron como mi ropa, hechas un lío a los pies de la chimenea, y se abrió de piernas. -El mensaje está bien claro. Y date prisa, no tenemos toda la noche. En otras circunstancias me hubiera negado en rotundo a hacerle un cunnilingus, pero confieso que en ése momento todo me importaba un rábano, y no puse demasiados reparos al hundir mi rostro entre sus piernas y emprenderla a lametones. Estaba tan calentito, tan palpitante… parecía ir en un aparte, separado del resto del cuerpo. Yo no tenía ni idea de cómo hacerlo, mordisqueé con cuidado su clítoris, pequeño y erizado, puse la lengua dura y la metí todo lo que pude en aquél agujero oscuro que se me ofrecía. No tardé en oírla suspirar. -¿Lo hago bien? –inquirí separando un momento el rostro. -Mmmh… muy bien… pero ahora no pares… noo… Y volví a la tarea, sintiéndome de pronto muy feliz, realizada. Acaricié sus muslos con ternura. Ella gemía cada vez más fuerte, y más fuerte, cuando me pareció oír pasos… y me detuve en seco |
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| Lucai Alada | 1 Sep 2009, 01:32 AM Post #2 |
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Lobita drak
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Eto...???? COMO ME VAS A DEJAR ASI!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! NO!!!!!!!!!!!!!!!!! COMO QUE PASOS!!!!!!!!!! Malbadaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!! Ya no te visito ni te llevo nada de mi tierra... a si voy para colombia unos días a pereira... No se si decir que me gusto o no me dejastes mal muy corto y sin saber si habra continuacion o dejastes a fin de telenovela !!!!!!!! |
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| bix | 1 Sep 2009, 07:39 AM Post #3 |
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Mecánico del sexo
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¡¡ Mier.......coles,!!. Grrr, me dejaste igual que a Sara ¡¡Con las ganas!! Bueno a mi con las ganas de seguir leyendo. Típico de ti, escribir tan bien y hacer que tus lectores queden inmersos en tu lectura. Gracias Sheng, otra vez un hermoso fic. (Y tan calentón como los anteriores). |
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| sheng yu | 1 Sep 2009, 11:58 PM Post #4 |
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sheng yu
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estoy pensando en una continuacion, pero no se la idea de dejarlos con la duda me hace sonreir pero como soy de buena gente les dejo lo que sigue Pasó tan rápido y fue tan extraño que todavía hoy me pregunto si lo que sucedió no fue producto de mi imaginación. La escena no deja de resultarme surrealista, demasiado bizarra quizá, aunque a otros pueda parecerle más bien normal. Pero, como ya mencioné, el sexo y yo nunca hemos sido muy amigos. No obstante, será mejor no desviarnos mucho del tema, ¿no creéis? No había oído mal: escuché el chasquido de la puerta al abrirse, vi a la persona que entraba con toda la buena intención del mundo, y también pude contemplar la cara de idiota que se le quedó al vernos. Durante un segundo el tiempo pareció detenerse: los tres, Sara, el recién llegado Ray y yo permanecimos inmóviles, como esculturas de Miguel Ángel. Creo que fui la primera en reaccionar, pues acababa de darme cuenta que aquella escena, contrariamente a lo que pensaba, no me espantaba en absoluto, de modo que inspiré hondo y volví a mi tarea tranquilamente. El morbo también pareció seducir a mi amiga, quien se rindió de nuevo a mis atenciones y exhaló un dulce suspiro. Yo ardía de nuevo, empapada como nunca lo había estado. Temblorosa, comencé a frotarme el clítoris con movimientos rápidos y casi inconscientes, con la cara empapada de jugos de Sara. Entonces recordé a mi ex y eché una ojeada a la puerta. Cuál sería mi sorpresa al encontrarla cerradita y a Ray apoyado de espaldas en ella, acariciándose por encima del pantalón. Menudo cabronazo. Y aprovechado, y un montón de adjetivos negativos que ahora se me ocurren, pero que antes pasé por alto. No pude prestarle mucha atención; Sara volvía a gemir. Yo trataba de recoger la miel de aquél agujero palpitante y chorreante, sintiéndome como una maldita perra. Sentí que me quedaba poco para terminar e incrementé el ritmo de mis caricias hasta un nivel insospechado. -M-me corro… -gimió de pronto Sara estremeciéndose-. ¡Me corro…! Fue muy bonito, llegamos al clímax casi al mismo tiempo, entre gemidos que eran música celestial para mis oídos. No cabía en mí de gozo. Me había corrido dos veces en una misma noche y había hecho que dos personas también, ya que Ray se unió a nuestra particular orquesta resoplando. Terminó poco después. Intentaba abotonarme el último botón de la camisa obstinadamente. Aún me temblaban los dedos, aún respiraba con dificultad. Tras varios intentos frustrados, desistí; de todos modos, no había de recorrer un largo camino hasta llegar a mi habitación. -Pese a todo esto, sigo siendo hetero, ¿eh? –argüí, encaminándome hacia la puerta. -No, si yo también, pero eso no quita que no podamos repetirlo algún día –repuso Sara, sonriendo extenuada. -¿Los tres? –Ray, acurrucado en el mismo sitio, todavía jadeando, me dedicó una mirada esmeralda llena de interrogantes, y también de disculpas. Estuve a punto de decirle que con él ni los buenos días, sin embargo, ahí vi la oportunidad perfecta para vengarme de mi ex. Cientos de perversiones distintas me deleitaron unos instantes, antes de añadir: -Claro que sí. Los tres. Edited by sheng yu, 2 Sep 2009, 12:00 AM.
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| Lucai Alada | 2 Sep 2009, 05:00 AM Post #5 |
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Lobita drak
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????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????? no se que decir me he quedado sin palabras... |
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| bix | 2 Sep 2009, 05:14 AM Post #6 |
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Mecánico del sexo
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Jo,jo,jo, es uno de los fics más perver que has escrito. No por la narrativa que es muy buena, si no que por lo que dejas entrever más allá de lo que escribes. Realmente excelente. Gracias. |
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| kokoro-chan2 | 3 Sep 2009, 03:47 AM Post #7 |
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Insoportablemente innocente
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Dios Sheng, eso es THE PERVERT FIC me encanto , sigue escribiendo n.n Hurra para Sheng Yu |
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| NyappyDance | 6 Sep 2009, 07:29 AM Post #8 |
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Esta muy bueno :D me ha dejado muda este fic le doy un diez n ____n felicidades |
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| miyuki325 | 19 Sep 2009, 04:04 AM Post #9 |
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Usuario
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muy buen muy de todo pero sobre todo muy perver gracias y esperamos una conti si la hay
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| minako | 27 Sep 2009, 03:44 AM Post #10 |
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uhhh me gusto mucho jejeje fue algo..... inexplicable jejejee |
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