| Visita al Starko; Nathalie y gente del taller | |
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| Topic Started: Sep 16 2008, 09:46 AM (71 Views) | |
| Mark | Sep 16 2008, 09:46 AM Post #1 |
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MX-ZH40 Mark II, Padre Soltero
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[Una hora antes] ¿Tostadora? ¿hmm? Mark levantó la mirada de la novela que estaba leyendo en ese momento para encontrarse con una Emily sonriente que ocultaba algo tras su espalda, algo envuelto en un papel de color rosa. Mark hizo el equivalente a un parpadeo perplejo (un apagado y encendido rápido de las luces oculares) mientras se echaba hacia adelante, curioso ¿Qué tienes ahí, Emily? Hoy irás a ver a Nathalie, ¿verdad? preguntó ella como respuesta, a lo que Mark se quedó un par de segundos desubicado, desviando su mirada al techo, acariciándose la máscara facial con un índice, un gesto similar a tocarse los labios pensativo Pues... no sé, no quiero dejarte sola, aunque hoy tengo el día libre comentó, volviendo a centrar su mirada en la niña, curioso ¿Por qué me lo preguntas? Oh, bueno... pues ve con ella, yo tengo que hacer muchos deberes y no saldré hoy. Además, sólo te estarás un par de horas, ¿verdad? No me pasará nada. comentó ella, con la mejor de sus sonrisas Aquí hay algo que me huele a chamusquina, señorita... ¿a qué viene todo esto? Pues... he hecho pasteles para Nathalie y quería que se los llevases [Tiempo actual, frente al Starko] ¿Cómo me he podido dejar engatusar por Emily? En fin, espero que no haga ninguna travesura en mi ausencia pensó para sí el androide, cargado con un paquete envuelto en papel rosa, mientras suspiraba, mirando fijamente la puerta del Starko. Ahora que había llegado, no se atrevía a atravesarlo. No entendía exactamente ese miedo repentino, pero... la puerta se le antojaba totalmente infranqueable en ese momento, amén de la vergüenza que le estaba provocando el paquetito (¿No podía haber elegido un color menos... llamativo?). Vamos, Mark, te has cargado Echidnas a cuerpo a cuerpo y te has enfrentado a aberraciones espaciales... ¿Tanto miedo te da una mujer simpática? La respuesta era evidente: sí. Suspiró de nuevo, dejando caer los hombros hacia adelante, inspiró (o hizo el amago de ello) y, haciendo acopio de su valor, posó su mano derecha en la puerta del taller, abriéndolo con un chirrido. Asomó su cabeza, encontrándose lo que parecía ser un vertedero-taller ante sus ojos. Parpadeó confuso, y se introdujo un poco en la enorme sala Eh... ¿Hola? ¿Nathalie? |
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| Nathalie Stark | Sep 16 2008, 12:06 PM Post #2 |
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No podía negarlo, desde que Ed había decidido pasar de acumular repuestos de forma aleatoria y se había centrado en el mundillo de los vehículos su establecimiento se había convertido de repente en un lugar mucho más agradable para visitar. Al menos, claro estaba, desde el punto de vista de Nathalie Stark. Hacía ya unos días que habían acordado su colaboración mutua y las cosas empezaban a adquirir las rutinas y los automatismos necesarios para que la el negocio funcionara. Nath había inspeccionado el inventario de Ed y lo había separado por categorías según los cuidados que necesitaban y el tiempo que tardaría en ponerlos a punto. Ya había puesto a punto un par de los menos deteriorados y tenía en la lista dos más que podía tener listos en una semana, pero aquel día había encontrado algo que hizo que aquella programación se viera ligeramente alterada. Se trataba, ni más ni menos, que de un Solar V, de Corporación Sigma. Costaba reconocerlo bajo aquella capa de herrumbre de la carrocería y los desperfectos que presentaba, pero para los ojos expertos de Nath aquella silueta era inconfundible. Cuando abrió el capó del motor su corazón estuvo a punto de dar un vuelco. El motor aún estaba ahí, el original. Estaba deteriorado, por supuesto, y tendría que cambiar casi todas las piezas, pero aquello era una auténtica joya, una reliquia de los años de máximo esplendor en la Tierra antes siquiera que el Echidna sonara por primera vez en labios de nadie. No sabía como podía haber llegado eso al patio de Ed, pero si conseguía arreglarlo podía valer un buen pico. Eso sin contar el desafío personal que suponía hacerlo. Sin pensarlo dos veces, acercó la grúa para engancharlo y llevarlo al Starko. Aquello prometía ser increíble. Lo que Mark vio tras superar la entrada del taller fue la esencia del Starko. Montañas de material, instrumental, equipo, vehículos a medio arreglar en medio de una mezcla de aromas compuesta por carburantes varios, lubricantes y caucho. Todo aquello en un ordenado desorden en que cada cosa estaba allí donde debía estar. Ante la llamada del androide, CG-2Z salió de detrás de uno de los vehículos en busca del origen de la misma. Al reconocer a Mark, el empleado del taller se puso de pie y se acercó a la entrada. Durante el trayecto, Mark pudo contemplar como diversos apéndices con forma de herramientas varias se plegaban dentro de la estructura color cobre del robot. - Saludo cordial: Bienvenido, MX-ZH40 Mark II. Nathalie no se encuentra aquí en este momento. Pregunta: Hay algo en lo que pueda ayudarte? A CG no se le pasó por alto el llamativo paquete que Mark llevaba en la mano, cuyo colorido envoltorio delataba claramente que no se trataba de otra cosa que un presente. Sin embargo, antes de que el androide pudiera reaccionar de modo alguno ante aquello, el sonoro claxon de la grúa de Ed anunció su llegada al Starko. Apenas hubo apagado el motor, Nath saltó de la cabina y empezó a bajar lo que aparentemente era un vehiculo más cercano a la condición de montón de chatarra que a la original. El entusiasmo de Nath era tal que ni siquiera se fijó en Mark. - CG! Ven y ayúdame a entrar esto. No te creerás lo que he encontrado! Nath vestía como habitualmente, en aquel caso un peto tejano de aspecto desgastado, con multitud de herramientas colgando de él y el logo del Starko impreso en el frontal. Bajo él, vestía una camiseta negra cuyas mangas habían sido burdamente cortadas, rematando el atuendo con unas botas muy usadas y un pañuelo en la cabeza. Al darse cuenta de la presencia de Mark, se quedó parada a medio descargar antes de reaccionar bajando de un salto y acercándosele con una sonrisa en los labios. - Oh, Mark! No te había visto, perdona. Le costó un poco reaccionar, ya que había estado algo excitada desde que descubrió el Solar V, pero por más ganas que tuviera de ponerse a trabajar en él también se alegraba de la visita de Mark. Además, el Solar no iría a ninguna parte por el momento, tendría tiempo de liarse con él. El androide, en cambio, tenía su propia vida y no podía dejar pasar el detalle de visitarla. Fue en ese momento cuando se fijó en el paquete que destacaba en sobremanera en la figura del androide de combate. En aquel momento recordó la pregunta que le hizo cuando se despidieron la última vez. - Eso es para mi? Eres un sol, Mark, no hacía falta. Si era lo que pensaba que era… Con el estado de excitación en el que se encontraba podía zampárselo de golpe si no se controlaba. Necesitaba una ducha, una bien fría. |
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| Mark | Sep 16 2008, 12:48 PM Post #3 |
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MX-ZH40 Mark II, Padre Soltero
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Mark estuvo unos segundos planteándose si sería de buena persona preocuparse por la salud de Nathalie (más concretamente, si había sido apachurrada por semejante montaña de recambios) y si debería sacar su eterna pistola de la funda y entrar a investigar. Durante unos segundos, también se planteó cambiar a la visión calorífica a ver si veía a alguien vivo dentro del local, cuando CG-2Z salió a recibirle. Mark se sintió aliviado, sin duda, y habría sonreído azorado por sus pensamientos de ser capaz de esgrimir alguna expresión facial ¡Oh, CG-2Z! Es un placer verte lo cual era cierto, habiendo temido que le hubiera pasado algo a la mecánico. De hecho, consiguió tranquilizarse un poco gracias a la información provista por el droide de reparaciones Pues... supongo que con que le... no pudo terminar la frase, pues un claxon a sus espaldas le provocó un sobresalto. Al girarse, aún algo aturdido, se encontró con que Nathalie estaba saltando ya desde la grúa y empezaba a bajar un vehículo que le resultaba vagamente familiar al androide de combate, aunque con tanta herrumbre encima uno era un tanto incapaz de reconocerlo a ciencia cierta. Se quedó mirando unos cuantos segundos embobado a la mujer, incapaz de reaccionar ante tantas cosas que escapaban a sus cálculos mentales sobre cómo podría ser el Starko, y el hecho de que ella no hubiese percatado en su presencia le permitió abstraerse unos segundos mientras recorría cada uno de los rasgos del rostro de ella, leyendo su alegría y excitación en la sonrisa de sus labios. Y debía reconocer que le gustaba esa sonrisa, era casi tan bonita como la que le dedicaba Emily a menudo. Entonces Nathalie se fijó en el visitante, totalmente inmóvil con el envoltorio entre sus manos, y le dedicó una sonrisa al androide que hizo que el pobre tuviera la sensación de que se le derretían los circuitos de la calidez que emanaba de ésta. Tan aturdido estaba que tuvo que repensar un par de veces la respuesta Eh... ¿No pasa nada? preguntó, azorado, mientras sus haces oculares parpadeaban varias veces. Parecía mentira que un soldado capaz de reaccionar ante cientos de circunstancias adversas se quedase sin saber cómo reaccionar ante una mujer. Una mujer además sencilla, práctica, como a él mismo le gustaba decir que era. No sabría definir la causa ¿hm? ¿oh? Mark agitó la cabeza de un lado al otro cuando Nathalie le preguntó si era para ella, bajando después la mirada al paquete, luego a Nathalie, después al paquete y de pronto dándose cuenta del espectáculo que estaba dando con un envoltorio así de cursi y rosita, lo que hizo que sus ojos adquiriesen un color rosado brillante mientras él se estremecía unos segundos, agradeciendo mentalmente su incapacidad para sonrojarse más allá de adquirir ciertas tonalidades en sus ojos Eeeh... p-pues sí, sí, lo hizo Emily a traición y me pidió que te lo trajese... Decía que tenía deberes y no podía traerlo ella y... Apartó la mirada, maldiciéndose mentalmente. Parecía un adolescente humano intentando encontrar excusas para algo demasiado vergonzoso, y lo peor de todo es que ERA demasiado vergonzoso Eh... creo que son pasteles |
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| Nathalie Stark | Sep 16 2008, 03:22 PM Post #4 |
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De no habérselo confesado él, Nathalie tendría serias dudas sobre el origen artificial de Mark. A todos los efectos parecía un ser vivo, una demostración de lo que había llegado a avanzar el tema de la IA. Además, con el contraste que podía encontrarse entre los distintos tipos de droide aquello era aún más espectacular. La mayoría de robots de aquella zona no podían desprenderse de su condición de máquinas, pero Mark era definitivamente distinto. Aquello hacía que inconscientemente Nath lo tratara como si fuera de carne y hueso, pues era mucho más agradable que muchos de los orgánicos que había conocido. Mark no tardó en confirmar el objetivo del paquete de llamativo envoltorio, revelando que se trataba de un presente de parte de Emily. Le supo mal que la pequeña no hubiera podido entregárselo en persona, pero se alegró de que fuera por un motivo como aquel. Mark parecía un poco nervioso, acentuando aquella sensación de humanidad que era tan propia de él. Nath no pudo evitar sonreír y pensar que resultaba adorable, aceptando el presente con una sencilla inclinación. - Muchas gracias, Mark. Dile a Emily que me ha encantado y dale un beso de mi parte. Estuvo tentada de abrir el envoltorio allí mismo, pero tenía las manos sucias de trastear con maquinaria y tampoco tenía cubiertos ni nada. A todo eso, CG acudió a ayudarla con el Solar. Se suponía que Nath tenía que traer las naves en orden ascendente en base a la cantidad de trabajo que fueran a exigir, empezando por lo más sencillo y dejando los casos complejos para el final. Evidentemente, aquel no era un caso sencillo, por lo que CG no tardó en expresar su alarma. - Consternado: Nath, espero que esto no sea lo más entero que hayas encontrado en el establecimiento de Ed. De ser así, empiezo a cuestionarme lo acertado de nuestra asociación. Nath seguía pensando en los pasteles, en Emily y en Mark, motivo por el cual tardó unos segundos en reaccionar y entender a lo que se refería su compañero. Consciente de que se había saltado un poco el protocolo, trató de contagiar el entusiasmo que le había empujado a ello. - Tranquilo, CG, ha habido un pequeño cambio de planes. No reconoces esta figura? Está bastante cascado, pero es un Solar V de verdad, con el motor intacto. No podía dejarlo pasar. Podrías encargarte de entrarlo? Le he puesto gravitadores, pero Ed solo tenía dos. Saca un par más y déjalo en el segundo muelle, yo subo arriba a pegarme una ducha y a hacer de anfitriona. CG Asintió en silencio, incapaz de sentirse contagiado del entusiasmo por el hallazgo de su compañera, y se volvió al interior en busca de los gravitadores. Nath se volvió hacia Mark y le hizo un gesto con la cabeza para que lo siguiera. La mecánico entró por la puerta contigua a la del taller, correspondiente al bloque de viviendas, subiendo hasta el entresuelo que quedaba situado justo encima del taller. Nath abrió dos de las 4 cerraduras que presentaba la puerta con un manojo de llaves que sacó de uno de los bolsillos de su peto. Mientras acababa de abrir la pesada puerta de un empujón, miró a Mark con una sonrisa. - Ya se sabe, toda protección es poca en esta zona. Normalmente solo cerraban con dos de las cuatro cerraduras durante el día, pasando al completo durante la noche. No es que hubiera tenido demasiados casos de allanamiento, pero sencillamente no le gustaba que nadie robara algo por lo que había trabajado y se había esforzado. Ya en el interior, Nath volvió a cerrar la puerta de un empujón y ofreció acomodo a su invitado. - Ponte cómodo, por favor. Voy a dejar esto en la nevera para que no se estropee y me pego una ducha rápida, estás en tu casa. La puerta daba directamente a la sala principal del piso. Se trataba de una habitación bastante grande, con un sofá de aspecto confortable aunque algo viejo, muebles fabricados a base de partes de vehículos, un saco de arena colgado del techo, un televisor de aspecto claramente artesanal y una mesa pequeña con un par de sillas. Pero, por encima de todo, multitud de revistas, utensilios variados y demás. Básicamente, era la versión “hogar” del Starko. La cocina era estilo americano, integrada en la sala, con una barra que ejercía de separador. Nath dejó los pasteles en la nevera y se dirigió hacia una de las puertas de la sala comedor. No costaba deducir que se trataba del paso a las habitaciones y el baño. De camino, Nath se quitó una bota tras la otra, lanzándolas con bastante precisión hacia un mueble de la esquina. Acto seguido, se desabrochó los tirantes del peto y dejó que se deslizara piernas abajo hasta caer en el suelo. De una patada, Nath los lanzó hasta una cesta de ropa sucia que había fuera de la línea de visión de Mark. Un instante después, desapareció al otro lado de la puerta, pasándose a escuchar a los pocos segundos el revelador sonido del agua saliendo de la ducha. La maniobra completa duró apenas unos segundos, dejando la imagen de la chica como un reflejo en la retina causada por una luz intensa y planteando serias dudas de si había sido real o un sueño. Desdeluego, no solía tomarse aquel tipo de confianzas con gente que acababa de conocer. Sin embargo, Mark le inspiraba seguridad y le parecía buena persona. Aquello no dejaba de ser gracioso porque era una máquina, pero tal vez era aquello lo que le inspiraba seguridad. |
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| Mark | Sep 17 2008, 12:57 PM Post #5 |
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MX-ZH40 Mark II, Padre Soltero
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Si Nathalie se había enterado de su azoramiento, no hizo ninguna mención a ello, algo que el androide agradeció profundamente (sólo le faltaba que encima le cantasen lo avergonzado que estaba), y asintió vehementemente cuando la mecánico agradeció el presente de la niña. De haber podido, Mark estaría esgrimiendo la sonrisa más sincera y grande que jamás se habría visto en el rostro de un sintético. En ese momento, CG hizo un comentario que descolocó a Mark y a Nathalie (al primero por no saber de qué hablaba exactamente y a la segunda por obligarla a bajar de la nube llena de dulces y pasteles en la que aparentemente se había sumido). Mark parpadeó, miró al otro androide y luego a la humana, sin saber a qué se referían y prefiriendo mantenerse en un discreto segundo plano. La intervención de Nathalie le sirvió para hacerse más o menos una idea de a qué se refería CG y, de paso, le permitió saber por qué le resultaba familiar el vehículo oxidado: él mismo había pilotado en el pasado uno. Sin embargo, no consideró pertinente comentarlo en alto, esperando pacientemente a que Nathalie volviera a fijarse en él. Se podía decir que una de las grandes virtudes del androide francotirador era precisamente su paciencia (además de su buen pulso, claro está). Por supuesto, si uno lo pensaba friamente, sería algo difícil que alguien nervioso e impaciente por naturaleza fuera un francotirador aceptable, y Mark podía enorgullecerse de no ser aceptable, sino muy bueno. Pero eso poco importaba en ese momento, mientras seguía en silencio a Nathalie, subiendo por las escaleras (y desviando la mirada avergonzado al darse cuenta de que tenía el trasero de la mecánico a la altura de su cara) para después clavar su mirada luminosa en los ojos de ella cuando ésta se giró para comentar que toda seguridad era poca Oh, cierto, mi casa está protegida también con un par de cerrojos y una puerta blindada. Aunque claro, no creo que mi casa tenga tanto aliciente para cualquier asaltante que una en la que haya una mujer hermosa, ¿hmm? preguntó, con un tono casual, sin darse cuenta del cumplido que acababa de dejar caer. De hecho, un par de segundos después de darse cuenta de lo que había dicho sin pensar, parpadeó de nuevo y apartó la mirada avergonzado. Una vez dentro, su mirada paseó por la habitación en la que se encontraban, llegando a la conclusión de que era más que evidente que era la casa de Nathalie: Todo destilaba el carácter de su dueña, sin intentar aparentar algo que no era. Y sin embargo, pese al desorden ambiental, todo destilaba una calidez que le resultaba agradable, al igual que la propia dueña del piso Poco después, tras dejar los pastelitos en la nevera, Nathalie dijo que iba a darse un baño, a lo que Mark se giró hacia ella, dispuesto a decirle que tampoco le importaba que no estuviese limpia, cuando simplemente se quedó mudo de asombro, helado en el sitio, mirando al espacio en el que unos pocos segundos atrás había visto a la mujer en ropa interior. No puede haber hecho lo que creo que ha hecho pensó para sí, patidifuso, mientras ella abría el agua de la ducha, aún sin atinar a moverse. Su mente, sin quererlo conscientemente, volvió a mostrar ante sus ojos su escena. A cámara lenta. La reacción de Mark fué rápida: Se dió un capón a sí mismo, con el puño, en la cabeza, mientras ahogaba una exclamación de sorpresa. Al menos pudo agradecer que, al no ser humano, no se podía poner como un tomate ni... ni tener una erección, aunque debía reconocer que la imagen le había excitado de sobremanera. Y es que aún con tantos años de vida, nunca había visto a una mujer desnuda en vivo y en directo, y menos... bueno, debía reconocer que la manera de Nathalie de desprenderse de su ropa había sido muy sensual. Agarrándose la cabeza (dolorido y confuso), se quedó unos segundos mirando de nuevo en la dirección hacia donde había desaparecido la humana. ¿Era una invitación a que fuese con ella? ¿Era confianza? ¿Debía hacer algo o no hacer nada? El pobre estaba hecho un lío y un manojo de nervios, incapaz de pensar con claridad. Y lo peor de todo es que no tenía una sala de tiro para tranquilizar su mente... hasta que su mirada se posó en el saco colgado del techo. Servirá musitó para sí, acercándose. Tras comprobar que era consistente, empezó a descargar puñetazos y patadas sobre él, notando cómo el ejercicio físico ejercía sobre él un efecto calmante, balsámico. Si uno se fijaba, vería al androide concentrado en golpear el objeto de entrenamiento, moviéndose rápidamente de un lado a otro, haciendo fintas y golpeando con contundencia. Sus golpes, más que fuertes, eran precisos, aunque no apuntaban a algún estilo de combate muy desarrollado. |
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| Nathalie Stark | Sep 17 2008, 06:05 PM Post #6 |
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Totalmente ajena al estado en que había quedado Mark, Nathalie dejó que su mente se vaciara completamente, centrándose únicamente en el sonido del agua cayendo sobre su frente y en la sensación del frío líquido resbalando por su piel. No había como estarse un buen rato de aquel modo para sacarse lo que fuera de la cabeza. Era como hacer un formateo del disco duro o resetear el sistema. Cuando hizo unos minutos que conservaba aquella postura y ya ni notaba lo fría que estaba el agua, Nath cogió la esponja y se quitó la porquería de encima. Finalmente, tras apurar un minuto más bajo el surtidor para rematar la faena, la joven mecánico salió de la ducha como nueva. Se secó el pelo frotándoselo con una toalla, uno de los motivos por el cual llevaba el pelo corto, haciendo lo mismo a continuación con el resto de cuerpo. Al salir del baño, desde el pequeño recibidor que comunicaba las habitaciones con la sala principal pudo escuchar el ruido que hacía Mark mientras se desahogaba con el saco. Como ya dice el dicho, la curiosidad mató al gato y Nath no pudo evitar sacar la cabeza por la puerta para ver cómo mataba el tiempo su invitado. - Carai, Mark, menudo ímpetu. Cuando el droide volvió la cabeza ella le sonrió, pidiéndole acto seguido un minuto para vestirse. Lo cierto fue que el espiar al robot de aquel modo hizo que se sintiera un poco traviesa. Ir desnuda por casa cuando estaba sola era una cosa, pero con visitas… CG seguro que diría que no tenía vergüenza. Sin perder más tiempo en juegos tontos, entró en su habitación y sacó un culotte de color negro de un cajón, se hizo con unos pantalones tejanos gastados y viejos, cuyas perneras habían sido recortadas al máximo hasta convertirlos en unos shorts, y una sencilla camiseta de tirantes de color blanco. A Nath le gustaba estar cómoda cuando andaba por casa. Ya más presentable, se reunió nuevamente con Mark en la sala. - Bueno, encarguémonos de esos pasteles. Nath sacó el regalo aún envuelto en papel rosa y se dirigió al sofá, haciendo un gesto con la cabeza a Mark para que la acompañara. Dejó el paquete sobre la mesita y se sentó de rodillas sobre el sofá, cediéndole a su invitado el honor de abrir el envoltorio. - Quieres quitar el envoltorio, Mark? No te mueres de ganas de ver lo que hay debajo? Posiblemente el androide no tendría la misma emoción que alguien de carne y hueso por aquello. Después de todo, él no podría disfrutarlo del mismo modo que ella. De todos modos, quería compartir aquel momento con él como agradecimiento. |
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| Mark | Sep 25 2008, 10:40 AM Post #7 |
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Mark se despistó cuando ella le hizo el comentario de su ímpetuo, quedándose con el brazo extendido y mirándola fijamente, aturdido por la sonrisa que le había dedicado, lo que hizo que, a la vuelta, el saco le diese tal golpetazo que le hizo trastabillar y soltar un ligero quejido de sorpresa, agitando la cabeza. No podía haber estado desnuda mientras le decía eso, ¿verdad? Prefirió apartar su mente de esa línea de pensamiento, consciente de que probablemente le provocaría más problemas que alegrías. Suspiró, sentándose en el sofá mientras jugueteaba con sus manos, con un cierto deje de ansiedad en sus gestos. Finalmente, Nathalie hizo acto de aparición, y deseó poder dirigirle una de sus mejores sonrisas, aunque, al no poder, simplemente se incorporó y la siguió en silencio mientras ella cogía el regalo y se dirigía al sofá, a lo que Mark se preguntó si realmente había sido inteligente levantarse en primer lugar. Entonces ella le ofreció que abriese el regalo, a lo que Mark "parpadeó" un par de veces mientras se señalaba a sí mismo ¿Y-yo? Bueno, si no te importa... comentó, cogiendo con cuidado el paquete. Lo abrió con cierta parsimonia (a drede, para aumentar la expectación de Nathalie)... hasta que vió el contenido, momento en que volvió a cerrarlo bruscamente mientras se quedaba completamente rígido. Si hubiera sido totalmente humano, ahora estaría pálido como la cera... y empezaría a adquirir un rojo brillante segundos después Y-yo... e-esto... verás... Emily... no... no sé que... que idea se ha hecho... mejor que lo veas tú misma dijo, a modo de disculpa, tendiendo el paquete ya abierto a la mecánico. En él se podían ver unos bollitos que olían que alimentaban, con chocolate por encima (y, a juzgar por lo que se había escapado a un lado, rellenos de crema pastelera)... con forma de corazoncitos. Muy bien hechos, sí. Pero corazoncitos. Y había una nota entre los pastelillos, también de color rosa, escrita con caligrafía infantil, que rezaba un escueto "¡Hola, Nathalie! Me alegra que Tostadora se eche amigos fuera del trabajo, y seguro que tú te alegras de tenerle como amigo, o a lo mejor como novio, pero te prometo que como le hagas un poco infeliz, los próximos no estarán rellenos de crema. Firmado: Emily PD: ¡No se los enseñes a Tostadora, o le entrará vergüenza!" |
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| Nathalie Stark | Sep 26 2008, 08:26 AM Post #8 |
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Mark que ahora que se fijaba parecía un poco nervioso, reaccionó de forma extraña ante el contenido del paquete. El corpulento robot cerró nuevamente el envoltorio de forma precipitada y se quedó rígido como una estatua, como si lo que hubiera visto lo hubiera aterrado. Nath no pudo evitar extrañarse, no podía ser nada tan terrible si se trataba de pastelería, pero la advertencia de Mark a la vez que le ofrecía el paquete le dio una pista que no tardó en confirmarse cuando lo comprobó en persona. La primera reacción fue una sonora carcajada, seguida por un intento de reprimir la risa en consideración a la reacción de Mark. Emily había hecho unos corazoncitos de un aspecto delicioso e incluso había añadido una nota. Leyéndola, a la mecánico casi se le deshace el corazón por la ternura de la niña. Se sintió en cierto modo identificada por la pequeña, que trataba de que su padre adoptivo se relacionara con gente nueva como ella misma había hecho con el suyo cuando tenía más o menos su edad. Claro que a ella nunca se le había dado tan bien cocinar y de haber intentado hacer algo así probablemente hubieran pasado por residuos extraídos de un motor viejo. La nota a pie de página explicó el porqué de la reacción de “Tostadora” y provocó un “ups” mental en Nathalie. Estaba claro que, pese a que mostraba una humanidad fuera de lo normal y estaba claro que quería a su hija, Mark no estaba del todo al corriente del modo de proceder de las personas, especialmente de las niñas. Los corazones eran casi una seña de identidad a aquellas edades, como los coches en el caso de los niños. Bueno, en realidad ella había tirado desde siempre por los coches, pero admitía su cuota de corazoncitos. Obviamente, Mark asociaba corazones con sentimientos estereotipados aunque le sorprendió un poco que se sintiera afectado por ellos. Después de todo, era una máquina, no podía enamorarse de una persona de carne y hueso, no? Bueno, tampoco sabía como funcionaba exactamente la cosa para los seres mecánicos, pero… En ese momento empezó a darle crédito a aquella opción. La forma en que el androide se había comportado, sus reacciones… Realmente se le veía nervioso, como a un adolescente frente a la chica que le gusta. Realmente era posible? Si lo era, su forma de comportarse no había sido muy acertada. En ese momento se sintió culpable, se había tomado ciertas confianzas pensando que realmente a Mark no le importaría pero, y si le importara? Dios mío, si casi me he desnudado delante suyo. Sonrió para sí misma en una mezcla de vergüenza y divertimento propio. Por descabellado que fuera, tenía que asegurarse antes de causarle más problemas a Mark. Con tono desenfadado, quitó importancia al tema de los pastelitos en un intento de hacer sentir más cómodo a su anfitrión. - No te asustes, Mark, los corazoncitos son muy típicos en las niñas de la edad de Emily, se emplean como decoración y símbolo de amistad. En la nota queda bien claro que era un regalo “privado” por así decirlo. Con cuidado, Nath tomó uno de los corazoncitos y se lo llevó a la boca, pegándole un mordisco y cerrando los ojos de placer al degustar aquel manjar. Estaban realmente deliciosos, era una pena que Mark no pudiera catarlos. - Son deliciosos, ya puedes decirle a tu hija que por nada del mundo permitiré que deje de rellenarlos de crema, ella lo entenderá. Aquello era la respuesta al mensaje de Emily. Lo cierto era que apreciaba a Mark y que le gustaba tenerlo como amigo, pero si él tenía otros sentimientos debía saberlo antes de que le hiciera daño. Realmente no soportaría hacerle daño a aquel entrañable ser, aunque fuera de metal. |
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