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One Piece Great Tour Ciudad de Tyalis
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Nuevo recluta, nueva vida
Topic Started: Jul 18 2008, 10:07 PM (224 Views)
Max McLeane
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Tras chequear su equipo, Lance recomendó regresar a las habitaciones, pues el sargento Xantio no podía tardar mucho más en pasar revista. Max asintió y siguió al fornido marine de regreso a los habitáculos. Llegar tarde a la primera revista no era la mejor forma de empezar con su estancia allí, por lo que era mejor estar preparado lo antes posible. De camino, Lance se interesó por si tenía algún hobbie. De primeras, Max se extrañó por aquella pregunta y no pudo evitar volver la mirada hacia su compañero. Desde luego, no era una pregunta que le hicieran a menudo y tuvo que pensar si alguna de sus actividades podía considerarse en aquella categoría. Realmente, sus “aficiones” por decirlo así no eran más que actividades que desarrollaba en su faceta militar, pero cambiando a una faceta lúdica.

- Hm. No se si pueden considerarse como tal, pero cuando tengo ocasión aprovecho para practicar escalada, descenso de varios tipos, inmersiones… En realidad no es más que entrenamiento y rutinas en tiempo libre, pero podría decirse que me gusta hacerlo, así que creo que podrían considerarse hobbies.

No tardaron en llegar a las habitaciones nuevamente. La disposición del edificio era sencilla y fácil de aprender, no tendría problemas en hacerse con su nuevo hogar en poco tiempo. Antes de acabar de ordenar su habitación (lo poco que podía hacerse ya), se volvió hacia Lance para agradecer su ayuda. Después de todo se ofreció de forma desinteresada, al menos aparentemente. Era más de lo que había esperado encontrar en su primer día.

- Gracias por la información. Si puedo hacer cualquier cosa para devolverte el favor solo tienes que decirlo. El sargento no debería tardar, no? Será mejor que nos preparemos.
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Xantio
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FDI: Ahora que ya he pasado la ITV, ya puedo contestar xD


Como si las últimas palabras de Max culminaran alguna especie de ritual de convocación, unos indicios auditivos anunciaban la inmediata llegada de Xantio

-Inspección: procedimiento de verificación del cumplimiento del código interno de convivencia y orden de las zonas comunitarias y privadas de las instalaciones... BLABLABLA. Correctivo L-3! De no resultar alguna satisfactoria, habrá correctivo L-3 para todos! El responsable podrá recibir los agradecimientos de sus compañeros en las duchas...

El enorme sargento avanzaba por el pasillo inclinandose ligeramente a lado y lado entre zancada y zancada. Golpeaba a diestro y siniestro todas las puertas con un extravagante bastón de mando que recordaba a un taco de billar con un pomo de puerta incrustado en la punta. A pesar de anunciar su llegada de una forma anticipada y escandalosa, Xantio logró llegar hasta su objetivo sin que este tuviera tiempo a reaccionar por alguna misteriosa razón, atravesando la puerta de su habitación y señalandole con su vara

-El nuevo! A tí te buscab... Eh? Sr. Woodstock! Deberías de estar encerrado en el depósito y no aquí. Ya estamos corrompiendo a los jovenes reclutas con tu legendario conocimiento y saber? dijo intercambiando su mirada oculta entre los dos soldados Espero que hayas tenido el camaraderío de explicarle un poco como funciona el cotarr... cotorr... reglamento aquí aparte de soltarle la incongruencia de la "Sorpresa de atún"... Hay que tener más consideración con los compañeros que se pasan el día en la cocina. Si hay alguna queja, porque no se la presentas a Baralay, la Capitana de la división gastronómica? volviendo la mirada, acabó por centrar su atención en Max En fin... Me han transferido tus datos, Sr. McLeane... y tengo que decir que el trato que recibirás será el mismo que cualquier otro soldado. Espero que eso no suponga ningún inconveniente...
Edited by Xantio, Sep 10 2008, 06:59 PM.
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Lance
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La llegada del sargento pilló algo por sorpresa al yanki, si hubiese llegado junto con humo apostaría que había salido del propio infierno al escuchar hablar de él. Se puso en posición de firmes con mirada al frente y sonrió ante los comentarios de su superior:

-No señor, aún no me había dado tiempo a corromperle. Y sí señor, le expliqué cómo funciona aquí el cotarro, además de decirle lo del atún. Señor, la última vez que hice de portavoz público de las opiniones generales a la...

Puso una cara de asco que no pudo evitar de ningún modo:

-"Señorita" Baralay, tuve que acabar corriendo durante cinco kilómetros mientras que esa vaca....

Hizo una pausa para rectificar:

-Capitana vacaburra me perseguía lanzando todos los cuchillos que había en la cocina, menos mal que la perdí al subir una cuesta... No he encontrado un oponente tan terrible desde que tuve que descuartizar a un gigante de equidna en Texas...

Una vez acabadas sus explicaciones esperó a cualquier indicación u orden de su superior, a fin de cuentas era un buen soldado.
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Max McLeane
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Haciendo honor a la fama de cualquier superior que se preciara, Xantio hizo aparición en aquella estrecha franja entre lo esperado y lo inesperado. Su ruta previa de advertencia lo llevó hasta la apenas estrenada habitación de Max, pillando en ella a Lance. La presencia del fornido marine sorprendió al sargento, aunque no pareció tan inesperado como aquello, ya que acertó a adivinar lo que había estado haciendo allí. Un tanto descolocado por la “conversación” mantenida entre ambos, Max se limitó a quedarse en posición de firmes junto a Lance, esperando a que se le diera permiso para hablar. La disciplina a la que estaba acostumbrado era un tanto diferente a la que estaba observando, dudando de si Lance estaba camuflando una actitud insumisa o si se trataba de algún código del que Xantio ya estaba al corriente.

Cuando finalmente Xantió se le dirigió, Max miró al frente y se puso más firmes si cabía. Su figura ya quedaba empequeñecida junto a la de Lance, pero comparado con su sargento la comparación alcanzaba una nueva dimensión. Xantio le notificó que se había documentado y que recibiría un trato como el de cualquiera, Max volvió los ojos hacia el androide un segundo antes de contestar.

- Señor. No podría aceptar un trato distinto, señor.

A pesar de lo que se pudiera pensar sabiendo quienes eran sus padres, lo cierto era que Max estaba bastante lejos de ser un hijo mimado. Era un hijo a la carta, un proyecto militar por parte de su padre y un complemento decorativo para su madre. No podría esperar un trato preferente porque simplemente no lo había recibido en la vida.
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Xantio
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Ante el vocabulario utilizado en exposición oral de las experiencias de Lance con la Capitana de la división gastronómica, Xantio levantó con el "pomo" de su "vara de mando" (no hagais chistes xD) el mentón del peculiar Marine

-Sr. Woodstock, Sr. Woodstock... (murmuró en un tono entre apenado y serio) No está bien que llames así a una superior, aunque cierto es que todos sabemos que se excedieron a la hora de colocarle la carcasa. Escuchando esto, me pregunto que sobrenombre irás diciendo por ahí de mí persona... Ah, te alegrará saber que se ha hecho instalar un nuevo sistema de propulsión. La próxima vez, las cuestas no servirán...

Ya volviendo a lo que le ocupaba, el enorme sargento escuchó la determinante contestación del nuevo recluta. Nada más lejos de lo previsto. Que se podía esperar de un caso así? Un Neohumano no distaba mucho de una Máquina: ambos habían sido concebidos/construidos con una actitud/programación determinada para ejercer sus funciones. De poder exhibir una sonrisa, Xantio lo hubiera hecho

-Excelente, Sr. McLeane. En ese caso, te doy la bienvenida a mi Barracón y Unidad. Espero que, lo mismo que el Sr. Woodstock ha pretendido hacer contigo, tu puedas enseñarle algunas cosas. Lo mismo digo conmigo... Todos aprendemos de todos

Era verdad. Desde que convivía con seres diferentes a la Máquinas, su base de datos rebosaba de nueva información. Los seres no-programados suelen ser impredecibles y salirse de toda pauta. Hacían falta "actualizaciones" para que uno mejorara su trato con ellos

-He de suponer que ya habeis pasado por el proceso de higiene y desparasitación? La instrucción de hoy requerirá de una buena nutrición para ser resuelta de forma satisfactoria, así que dirigíos inmediatamente al Barracón-comedor. Nos vemos allí en quince minutos y veinte segundos

Dicho esto, Xantio salió de la habitación y siguió aporreando puertas hasta que abrió alguna de golpe con el impacto de su vara. Un soldado comenzó a gritar inútilmente que "eso" que tenía allí no era suyo...
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Lance
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Esssssstupendo..... le habían puesto motores nuevos a la vacaburra, seguro que el 80% de los militares se alegrarían tanto como él de la nueva noticia. Tras la pequeña conversación que hubo entre Max y Xantio, Lance prestó atención a las instrucciones de su superior:

-Sí señor, estamos más limpios que el culete de un recién nacido!

El yanki no era de los que se andaba con remilgos con la comida, pero lo que allí se servía podía acabar contigo fácilmente si escogías mal. Al marcharse Xantio, Lance miró a su joven compañero con una sonrisa pícara:

-Ahora conocerás a la vacaburra... Vete armando de toda la paciencia que puedas, ese... ser.... odia a la mayor parte de los militares de todos los barracones. Aunque sus ayudantes femeninos son toda una delicia, me imagino que lo hicieron para compensar...

Se aproximó a la puerta en espera de Max por si quería coger algo de la habitación y guiarle al barracón-comedor.
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Max McLeane
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El tono del Sargento realmente resultaba extraño. Por un lado estaba el rigor del rango y lo estricto de su función, pero por el otro parecía haber una cierta familiaridad con sus hombres. Estaba acostumbrado a que las cosas en lo militar funcionaran en una sola dirección, pero por lo visto el Sargento Xantio no cerraba puertas a aprender de cualquiera. Cuando finalmente los emplazó a reunirse en el barracón comedor, tras asegurarse de que habían pasado por el proceso de higiene, Max contestó afirmativamente y con brevedad, manteniéndose en la posición firmes que había adoptado al entrar el sargento. No pudo evitar volver ligeramente la cabeza para mirar a Lance cuando éste empleó aquella curiosa metáfora para certificar que habían pasado por higiene, pero volvió a mirar al frente para ver como Xantio salía de la habitación y entraba en la de su siguiente presa.

Lance lo miró sonriente. Al parecer por fin iba a conocer aquel ser mitológico del que tanto había escuchado en tan poco tiempo. A esas alturas, se imaginaba un tanque de combate con delantal y un puchero de cocina en un servobrazo unido al chasis, con una olla de rancho en el frontal y un vocalizador tronante en la torreta. Max se limitó a asentir en silencio y a hacerse con su chaqueta del uniforme. La educación recibida de sus padres era muy estricta en cuanto a las formas en la mesa y entre ellas se dejaba bien claro que lo de ir en camiseta era inaceptable.

- Está bien, vámonos al comedor barracón. Tarde o temprano hay que conocer a la capitana. Personalmente, las cosas desagradables prefiero afrontarlas lo antes posible.

Max agradeció que su sistema digestivo fuera poco remilgado y que tampoco fuera de comer mucho. Por terrible que fuera la comida esperaba poder adaptarse y poder seguir la rutina diaria sin más percances que alguna que otra visita adicional al baño. Además, tambien podía ser que simplemente estuvieran exagerando para impresionarlo, tenía entendido que aquel tipo de actitudes no eran extrañas con los nuevos.
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Xantio
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Cuando se consideraron preparados física y psíquicamente, los dos Marines abandonaron su barracón para dirigirse al Barracón-comedor. En cuanto abrieron la doble puerta de entrada, pudieron contemplar como en la gran sala había varios Marines dispuestos en fila, bandeja en mano, aguardando a que se sirviera el desayuno. Sus expresiones resultaban del todo variopintas. Alguno se quedaba mirando su bandeja mientras una gota de sudor le recorría el rostro. Otro colocaba su bandeja delante como escudo, encarada a la compuerta con la palabra "COCINA" escrita que había al fondo tras la gran barra-mostrador. El que se podría considerar más normal, miraba al frente sin fijar su vista en ningún punto concreto mientras tragaba continuamente saliva. Solo los soldados Máquina, siempre que contaran con los mecanismos faciales para hacerlo, parecían exhibir una expresión de indiferencia y/o entusiasmo.

???: -Bueno, queridos... listos para que vuestros paladares viajen a un mundo nunca visto de placer degustativooo?

La gran compuerta del fondo se abrió deslizandose hacia arriba revelando al propietario de aquella voz de tinte acaramelado: Baralay, la capitana de la división gastronómica

<<Su cuerpo parecía una enorme olla a presión con un ventanuco circular central que apenas revelaba su interior. A lado y lado, unos brazos recubiertos por un grueso forro flexible que recordaba a los de protección de cableado soterrado, en cuyas puntas había por un lado una mano de apariencia humana y por el otro una gran navaja suiza plegada. Debajo de la estructura, un propulsor silencioso que actuaba como medio de locomoción y que daba la impresión de recalentar aquel recipiente de cocina con vida. Por último, su cabeza no era más que un holograma de la de una adusta mujer de mediana edad con algo de moflete y el pelo recogido bajo una boina militar blanca con un cuchillo y un tenedor bordados>>

Baralay: -Un día más, la división gastronómica tiene la misión de alimentar las filas de nuestro ejercito para que puedan cumplir con creces su deber! exclamó zarandeando una banderita con el escudo de los marines que había sacado de aquella navaja-mano multiusos Chicas, el desayuno!

De la misma compuerta por la que había salido la capitana, varias atractivas mujeres de aspecto cibernético y con atuendos de cocina portaban varias ollas humeantes. En cuanto la primera olla fue depositada ante el primer Marine de la fila, este cayó desmayado al suelo

Baralay: -OH! Ha sufrido un colapso al oler y experimentar esta mágica combinación de aromas dijo ocultando su boca con el reverso de la mano mientras una de las ayudantes retiraba el cuerpo inconsciente del soldado Y eso que no lo ha probado... Si es que a veces pienso que los mortales no están preparados para mis guisos... son tan divinos que solo los dioses podrían disfrutarlos! Jojojojo!... Eh? TÚ!

Se hizo el silencio en todo el comedor. Baralay cambió su actitud por una llena de ira mientras plegaba su banderita y sacaba un enorme cuchillo de carnicero en su lugar. Tanto los Marines como las ayudantes de cocina encararon su mirada hacia la dirección en la que miraba para identificar un día más al sujeto motivo de su inquietud: Lance Woodstock
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Lance
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Ya era la hora, esperaba que no montase un jaleo como acostumbraba, pero algo le decía que las buenas costumbres no se perdían nunca y que como mínimo le amenazaría entre cinco y seis veces, eso si tenía un buen día y desde que él había llegado al ejército nunca se había dado ese caso. Al llegar a la entrada del comedor, el yanki detuvo a Max con una mano de modo paternal:

-Chico, lo que vas a ver aquí dentro posiblemente te marcará la vida. Nunca pierdas el contacto visual directo con la capitana Baralay, si le caes mal estás jodido y si le caes bien.... -se detuvo un momento y suspiró- estás más jodido aún.

Las "delicias" que preparaba a aquellos "agraciados" podían terminar con el estómago de alguien que podría haber sobrevivido a cinco meses comiendo y cenando diariamente en un McDonald's. Gracias a los dioses, Lance, desde pequeño, cenaba en un mexicano, comía en un Mc Donald's y desayunaba Frosties con Coca Cola:

-Procura sobrevivir, ese es el secreto. Te diría que comieses sólo aquello que tuviese buen aspecto, pero eso aquí es imposible, limítate a coger lo que no huela a requesón rancio bañado en leche agria y ante todo, nada de sorpresa de atún... el último que la probó está en el hospital con dos huevos de un "ente desconocido" en su cerebro y en su hígado.

Sabía que lo había dicho antes, pero se lo quería dejar bien claro, no quería que el muchacho acabase fuera de combate el primer día en el barracón:

-En fin, será mejor que pasemos...

El yanki abrió la puerta y pasó al interior justo a tiempo de ver cómo se derrumbaba uno de sus compañeros, bajó la mirada al suelo y una pequeña lágrima cayó por sus mejillas:

-Uno menos... Billy, te avisé que ponerte el primero en la cola era suicida... no me hiciste caso...

Murmuró para sus adentros, mas rápidamente se recompuso y alzó la mirada desafiante y tan varonil que alguna de las presentes fijo que perdió las bragas al verle. Al oír el "tú" y ver el cuchillo de la capitana, instintivamente Lance se puso delante de Max:

-Sí, yo, el único que ha comido tu chile picante especial de la casa sin terminar con una úlcera en estómago e intestino. Baja tu arma Baralay, o es así como recibes a los que vienen por orden del Sargento Xantio?

Ya le podían llamar "Capitana de la división gastronómica" o "Mis pelotas verdes" aquella era una robot cocinera mal programada que tenía el sentido del gusto en donde el Diablo guardaba las tripas de los torturados y por ende no tenía una autoridad directa sobre ellos, al contrario que el sargento de hierro Xantio, al cual admiraba a pesar de las tollinas que le daba de vez en cuando con el bastón de mando.
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Max McLeane
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Lance le dio un último consejo antes de entrar, aunque realmente no supo entender cual era exactamente el consejo. Por las palabras de su nuevo compañero, no había una elección buena sino posibles elecciones menos malas. Max tragó saliva disimuladamente y siguió al marine al interior, suponiendo que estaba exagerando un poco. La llegada al comedor permitió contemplar las distintas formas que tenía cada uno de esperar lo inevitable. Por el nerviosismo generalizado, parecía que en las palabras de Lance había más verdades de las que cabía esperar inicialmente. La protagonista del momento no tardó en aparecer por la puerta de la cocina. La capitana Baralay, un androide de aspecto más bien pintoresco y que inspiraba muy poca confianza al neo humano, mandó a sus subordinadas que empezaran a servir y una serie de androides de aspecto femenino no tardaron en salir a cumplir su cometido. Nada más abrirse la primera de las ollas, el marine que abría la fila sufrió un colapso nada alentador, aunque la capitana parecía otorgar aquello a un origen distinto al del resto de los marines en fila. De repente, a medio regocijarse de su habilidad culinaria, la capitana descubrió a Lance en la fila junto a Max.

Todo parecía indicar que aquello acabaría en otra persecución como mínimo, pero Lance logró encontrar un refugio en las órdenes del sargento. En cierto modo, estaban obedeciendo órdenes de un superior y la capitana no podía interferir en aquello. Con algo de suerte, la autoridad del sargento apaciguaría a la cocinera jefe, pero por si acaso Max aprovechó que el corpachón de Lance lo ocultaba sobradamente de su vista y se mantuvo en un precavido segundo plano. El consejo de mantener el contacto visual se le hizo confuso. Lance se refirió a mirarla fijamente? Quizás a no perderla de vista? De cualquier modo, salir de detrás del marine en aquel momento lo catapultaría al primer plano de la atención de la capitana, algo que no creía que le conviniera precisamente.
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